miércoles, 5 de agosto de 2009

Decir te...



La película se llamaba Nunca te vayas sin decir te quiero.

Me hacía pensar, mucho, en la capacidad que tuvimos todos, cuando éramos niños, para expresar nuestro cariño sin problema.

Me daba tristeza darme cuenta que, conforme crecemos, vamos dejando de lado esa transparencia de la infancia, de no quedarte nunca sin decir lo que sientes y poco a poco aprendemos a callar algo tan importante, que podría cambiar tanto las cosas. Mejorarlas.

No sé por qué nos dejamos llevar más por la vergüenza, el orgullo, o el miedo y cambiamos la capacidad de decir, por la de callar.

A veces, volviendo a ver la película, le cambiaba el título. Pero, ya habiendo cruzado la barrera de la infancia, dejándome llevar por la vergüenza, me lo guardaba.

La película se llamaba
No te vayas nunca, quédate, te quiero.

domingo, 2 de agosto de 2009

Vida nueva!!



El tiempo es algo continuo, es la sucesión de acontecimientos que jamás se detienen. Todo en la vida cambia. Hay procesos que, desde nuestra perspectiva, podemos apreciarlos fácilmente y en forma completa, pero la vida es cambio. Si no cambiamos, no estamos alineados con la vida.
Si estoy constantemente aprendiendo, ampliando la visión, asimilando nuevos puntos de vista y experimentando nuevos desafíos, entonces estaré realmente viva.

Hace poco a mi la vida me cambio, aún no defino si para bien o para mal, pero simplemente CAMBIO. Surgió una nueva realidad que ya no puede detener.

Lo cierto es que me simplifique la vida, me liberé de cargas pesadas, vacié la casa (física y mental) de aquellas cosas que ya cumplieron su función. Dejé espacio para las nuevas frecuencias que son las que aportan el cambio y disuelven las viejas creencias que sirvieron hasta ahora.

Aligeré las relaciones afectivas, me vinculé por amor, no por conveniencia u obligación. Me evité los dramas jajajajajaja Solté… todo lo que limita y angustia.

Así que "Si se te desordenó la vida… en hora buena", estás en el cambio. Hay que tirar todo y quedarse desnudo para sentir que la vida está en uno y no en las cosas que creíamos que eran nuestra seguridad.

Vivir el presente. Es la única realidad que tenemos. Sentir el momento presente: relajarse, tener conciencia de uno mismo. Permanecer en uno aunque las cosas se muevan, más allá de la habilidad para controlarlas. Dejarse llevar por el rápido río del cambio y estar presente todo el tiempo.

Las resistencias sólo entorpecen el proceso, no lo pueden detener. Es mejor dejarse fluir y aceptar que el pasado ya fue, el karma ha sido cancelado y el futuro "lo armo hoy, viviendo bien hoy".